julio 20, 2019

Sobre mi

Una película: La lista de Schindler

Un libro: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley

Lo que más valoras: Honestidad

Una canción: Non rien de rien de Edith Piaf, Over the rainbow de Israel Kamakawiwo´ole , Sin miedo de Rosana

Una pregunta: ¿Qué utilidad tiene esto para ti?

Frase: Ser o no ser, esa es la cuestión

Mi nombre es Lourdes de la Red Laso y comencé a estudiar la carrera de Educación Social en 1995, tras dejar la de Publicidad. Si si, publicidad! Era muy inocente y realmente creía que podía cambiar el mundo creando una publicidad social. Creía que podía transformar la comunicación mediática y ponerla al servicio del bienestar social y personal. En poco tiempo me topé con la realidad de mi ilusorio proyecto y entonces decidí cambiarme de carrera. Así que, convencida de que la educación formal/informal era el pilar del cambio disfruté estudiando la carrera de educación social. Tras terminarla, muchos pensaron que me desviaba de mi camino porque comencé a trabajar como instructora en centros deportivos y no con las supuestas personas que “necesitaban de la labor de un educador social”:     inserción laboral, sectores marginales, drogodependencias…

Sin embargo, yo veía necesidades en todas partes y con todas las personas, empezando por mí misma.

Sentía que aquellos que creemos “ser normales” tenemos unas carencias emocionales abismales y quizás muchos somos verdaderos discapacitados y analfabetos emocionales. Podemos ser capaces de mandar miles de mensajes y emoticonos con diferentes caritas pero no podemos preguntar directamente y con el corazón en la mano a nuestro vecino, compañero o amigo: ¿cómo te encuentras?, ¿puedo hacer algo por ti?, no vaya a ser que realmente nos responda y tengamos que lidiar con una lluvia de emociones ajenas. Y si preguntamos y nos responden más allá de bien/mal nos sentimos desbordados. Aunque lo más grave no reside en las emociones ajenas sino en la ignorancia de las propias y de su gran utilidad. La desconfianza irradia por nuestros poros, abrazamos con miedo y a cuentagotas (no vaya a ser que se nos termine nuestro suministro de abrazos) y eso sí, sólo a quién creemos que nos lo devolverá en igual grado. Usamos máscaras sociales y actuamos continuamente para, supuestamente, protegernos pero… ¿De qué?.

Pude observar que muchas veces buscamos aquello que nos separe, que nos diferencie de los demás, que nos haga únicos para que así tengamos valor social pero en ese camino nos olvidamos de disfrutar de aquellas semejanzas que nos unen y nos permiten aprender a valorar y respetar las verdaderas diferencias. Nos volvimos adictos a las tecnologías, a los falsos me gusta, a los títulos y a las apariencias entre una gran cantidad de adicciones a la carta. Nos sentimos estresados, ansiosos y tenemos miedo de cambiar cualquier cosa en nuestra vida apegándonos a personas, etiquetas, modas y trabajos…

Así que en verdad, los que nos etiquetamos como «normales” quizás necesitamos herramientas de transformación, es decir de educación, formación y de desarrollo personal y social.

El Educador Social por definición debe ser capaz de evaluar las demandas para que las líneas de acción social y educativa sean las adecuadas. Así que, actualmente considero que en cualquier sector y ámbito puedo ejercer mi profesión, mi vocación.

Así que tras veinte años entrenando personas y formándome sin tregua en el plano físico comprendí que el cuerpo, lo físico es una gran fuente de generosa información y que, sin embargo, nos empeñamos durante largo tiempo en NO escuchar. Gracias al cuerpo podemos recoger toda la información abstracta que abarca nuestro mundo emocional.

En el año 2016 dentro de mi comenzó un gran cambio y ese cambio también ocurrió en mi vida externa. Tras cumplir cuarenta años mi cuerpo y todas las emociones que me habitaban tenían mucho que decirme y entonces, por fin, decidí escuchar. Algo me empujaba hacia la transformación o debo decir que más bien me gritaba y fue cuando el coaching entró en mi vida junto a un gran número de herramientas de observación. Me dediqué entonces a parar, escuchar y caminar hacia la transformación-revolución haciéndome muchas preguntas, rompiendo muchas creencias y todo tipo de limitaciones que sentía que me alejaban de mi centro. Comprendí la importancia de nuestras emociones y cómo la educación en este ámbito puede contribuir en el bienestar de cualquier persona.

Hoy en día sigo creyendo que la triada cuerpo- mente y emociones (alma) componen la base del Ser y por ello sigo profundizando no sólo en el plano físico sino también en el emocional y mental. Esta experiencia de auto-observación me ha llevado a parar, reflexionar, compartir y entrenar de manera consciente cuerpo, mente y emociones buscando todo tipo de herramientas y dinámicas creativas y lúdicas que puedan ayudarnos a seguir desarrollándonos y evolucionando.

Tras mi propia experiencia de vida y los beneficios que he vivenciado en mí nació Almate –Ama tu Alma-: Un lugar, un espacio y un tiempo para ti, para parar, reflexionar, entrenar, aumentar tu nivel de consciencia y tu entendimiento sobre ti mismo y su repercusión en tu bienestar integral. Creo firmemente en el cambio y dedico mi tiempo a compartir y comunicar aquello que pueda interesar a quien busca hacerse responsable de su propio proceso de evolución y contribución con la humanidad.

Ahora comprendo que el secreto no es querer cambiar el mundo sino que mi responsabilidad es conmigo misma y que eso es precisamente lo que más puede beneficiar a nivel global. Aprender a sostenernos en coherencia y equilibrio es la mejor contribución que podemos hacer al mundo.

Así que todo lo que pueda ampliar mi perspectiva en la vida y mi limitada visión me produce curiosidad aunque reconozco que el gran cambio para mi es que ahora me permito experimentar o quizás debería decir «experienciar». Siempre, eso si, enfocándome y extrayendo la utilidad práctica de cualquier método, herramienta o sabiduría que contribuya en el día a día a mantener mi equilibrio y coherencia.

Paso a enumerar solo algunos de mis estudios pues mi miedo en el pasado a no ser suficiente ha hecho que la titulitis esté presente en mi vida y la lista resultaría tediosa. Te comparto algunos de ellos más abajo que aunque no describen lo que soy puede que reflejen parte de mi experiencia y mi enfoque actual de vida al igual que puede que satisfaga la curiosidad de algunos lectores.

  • Diplomada en Educación Social por UCM. 1995-1998
  • Entrenadora Deportiva Multidisciplinar con veinte años de experiencia y titulada en todo tipo de disciplinas: Entrenamiento Personal, Fitness, Aerobic y step, Ciclo Indoor, Pilates, Hatha Yoga, Yoga Nidra, Danza Oriental, Hipopresivos, Suelo pélvico…. Ejerciendo en este sector desde el año 1998.
  • Facilitadora de Points of you® . Herramientas de Coaching.
  • Profesora de Neurodanza® . Primer y Segundo Nivel. ESINC
  • Experta Universitaria en Formación y Coaching por la Uned
  • Experta en Coaching y Competencias Avanzadas (PNL, Inteligencia Emocional, Sistémico, Empresarial) . Escuela Eleva certificada por ICF, ASESCO Y AECOP.

En este camino, y desde hace algunos años, comencé a estudiar y compartir con otras personas diferentes sistemas y sabidurías que considero que contribuyen en el desarrollo personal y que siento que amplían mi visión y bienestar. Es por ello que continúo investigando y profundizando en muchos de ellos: Eneagrama, sistema de Diseño Humano, la psicología del árbol de la vida, los Arquetipos del inconsciente colectivo… Todo ello siempre desde una perspectiva educativa y en relación a su utilidad práctica en nuestra vida cotidiana.

Actualmente, comparto todo ello con verdadera pasión y lo unifico con toda mi formación como entrenadora deportiva multidisciplinar, educadora y coach; sobre todo apoyándome en el pilates, el yoga, la danza y el coaching.

Por todo lo vivenciado, a día de hoy puedo decir que a pesar de todo lo que acontece exteriormente me siento más tranquila y en paz sabiendo que camino con coherencia en mi vida.

Y me amo y acepto profunda y completamente